Este portal no maneja perfiles galleta, pero utiliza la autenticación de cookies para técnica, la navegación y otras funciones. Navegación, usted acepta recibir cookies en su dispositivo. Ver la información de ancho
Italian Inglés French Portuguese Español

Alimentación

  • Lunes, 27 abril 2015
Alimentación

La Dieta mediterránea es un modelo nutricional completo y equilibrado, capaz de combinar antiguas tradiciones culinarias, un estilo de vida saludable y la cultura del respeto y de la compartición

Para traducir este tesoro de la vida cotidiana de los pueblos del Mediterráneo, dietistas, médicos y nutricionistas han desarrollado la pirámide alimentaria, una herramienta para indicar de modo práctico e inmediato una manera correcta de alimentarse. La pirámide se basa en la división de los alimentos según su pertenencia a los diferentes grupos de nutrientes que necesita el organismo y en su distribución según un criterio cuantitativo que considera las porciones diarias recomendadas: se parte de la base de la pirámide, donde se encuentran los alimentos a consumir diariamente y que constituyen el fundamento de la dieta, hasta llegar a la cúspide, donde están los alimentos que deben consumirse con moderación, en ocasiones especiales.

A los pies de la pirámide alimentaria de la Dieta mediterránea se encuentran los productos de origen vegetal que, proporcionando nutrientes esenciales, garantizan una alimentación equilibrada y que, por ello, deben ser consumidos con mayor frecuencia y en grandes cantidades: cereales (una o dos porciones por comida de pasta, pan, arroz, cuscús u otros, preferiblemente de trigo integral para mantener los altos valores nutritivos), fruta (una o dos porciones por comida), verduras y hortalizas (ya sea durante el almuerzo o en la cena, o bien con dos porciones por comida, y al menos una de ellas en crudo), ricas en antioxidantes, fibra, vitaminas y sales minerales. Las comidas deben ir acompañadas, además, de un gran consumo de agua (1,5 a 2 litros por día) para asegurar una hidratación adecuada y el buen funcionamiento del organismo, así como no debe faltar el aceite de oliva, fuente fundamental de lípidos, especialmente en su variante extra virgen, recomendado tanto como condimento como para cocinar.

Subiendo en la pirámide se encuentran los alimentos que se consumen a diario: productos lácteos bajos en grasa como el yogur y el queso (rico en grasas no saturadas), especias, hierbas aromáticas, ajo y cebolla (para dar sabor a los alimentos y satisfacer al paladar evitando un uso excesivo de la sal). Por último, un consumo moderado de vino y de bebidas fermentadas (un vaso para las mujeres y dos vasos para los hombres por día, preferiblemente durante las comidas) es permisible e incluso recomendado.

Un escalón más arriba, en el nivel intermedio, encontramos carne blanca (dos porciones), roja (menos de dos porciones, a ser posible magra) y procesada (menos de una porción), pescado (dos o más porciones), huevos (de dos a cuatro porciones) y legumbres (más de dos porciones); aquí se incluyen también las patatas, que son un complemento eficaz para las comidas junto a los cereales y un sustituto ideal para la carne. Aunque esta franja intermedia es importante teniendo en cuenta el aporte de proteínas animales y vegetales que es capaz de garantizar, la frecuencia de consumo de estos alimentos es de una vez por semana y no diaria, ya que no representan la estructura principal de la dieta mediterránea.

Por último, en la cúspide de la pirámide y, por lo tanto, entre los alimentos que se deben tomar sólo de vez en cuando, están aquellos que se caracterizan por un aporte importante de azúcares y de grasas no saludables, como pasteles, dulces, zumos de fruta azucarados y bebidas no alcohólicas, que deben tomarse en pequeñas cantidades y reservarse para ocasiones especiales.

Los alimentos y las respectivas cantidades que deben consumirse no agotan, sin embargo, la pirámide alimentaria de la Dieta mediterránea, cuya verdadera revolución está en el hecho de incorporar elementos sociales que combinan un estilo de vida saludable y la protección de factores culturales y ambientales. Así, a las indicaciones nutricionales se deben añadir otros elementos que ayudan a disfrutar plenamente de los beneficios de la Dieta mediterránea, entendida como una patrimonio de una identidad milenaria que une países y pueblos, traduciéndose en un modo concreto de vivir y de ser: la socialización y la compartición de la mesa, sinónimo de apertura, de respeto y de diálogo; la moderación entendida como equilibrio interno y externo y autocontrol; el cocinar como una práctica agradable, que requiere amor, creatividad y dedicación; el respeto a los tiempos de la naturaleza para obtener los mejores frutos sin alterar el medio ambiente; una actividad física alternada con un descanso suficiente para compensar el ritmo cada vez más caótico pero sedentario de nuestro tiempo. El resultado es una costumbre, una perspectiva y una energía capaz de hacer frente a enfermedades crónicas, y con un impacto positivo en la calidad de vida.

DietMed - El portal de la dieta mediterránea "es un proyecto de la Universidad de Roma La Sapienza Unitelma Proyecto realizado con la colaboración del Ministerio de Agricultura y Silvicultura -.. Decreto Ministerial n De 93824 30 2014 diciembre.

Viale Regina Elena, 295 - 00161 Roma
Tel. 06 81100288-Fax-06 6792048
PI 08134851008